PALPITACIONES

sábado, 23 de marzo de 2024

DIVINO TESORO

haciendo ruido 

con la silla del pupitre,

colgados de un móvil 

que los sujeta al suelo, 

deseosos de aprobación, 

de aprobar aunque sea raspado.

Ansia de líneas y curvas, del dulce 

sabor, de presencia, de quien entienda 

el dolor de un suspenso, un rechazo,

un olvido. 

Tutoras en la puerta 

de al lado

 y un capellán

para servir  a cada uno con su nombre.

viernes, 22 de marzo de 2024

VIA CRUCIS

por la Escuela.  Rostros llenos de luz

animados por el  que soporta

 la incomprensión humana 

camino del Calvario.

Fuimos tras ese Jesús 

caído y resucitado, 

solo  entre multitudes, al que ayuda,

de vez en cuando, algún cireneo,

alentado por su tutora académica 

o delegada de clase.

Paso a paso por pasillo, escaleras,  

hemos desembocado en el jardín 

de los silencios,

con alcanfor y sin aguacate.

junto con María, nuestra madre,

hemos abrazado al Hijo amado.

Sembrado en nuestra tierra 

como grano de trigo 

ha florecido en los corazones

de los que participamos:

Profes de alto grado,

Alumnos valientes y audaces,

Pas laborioso y  de valor innegable.



sábado, 16 de marzo de 2024

VANIDAD

Todo un cúmulo de nubes,

 protagonismo,  un  yo desatado,

rezar alto y atropellado,

vaciar de adjetivos el diccionario.

Apariencias, verborrea, secuencia 

de aplausos ante un currículum

 brillante.

Arrogancia, pedestal, estrado,

pináculo del templo, reinos 

de este mundo faltos de Dios 

y sobrados de despilfarro 

de lo inútil e innecesario.



viernes, 8 de marzo de 2024

ARRIESGAR LA VIDA

por el evangelio de Jesús,

perseverar

después de la primera comunión, 

acudir a la sinaxis ya confirmado, 

recibir con humildad la absolución

sacramental, ponerse en pie 

tras el traspié. 

Caminar por la vida como luz 

del mundo y sal de la tierra 

Aventurarse como sarmiento 

de Cristo a vivir unido a Él 

de por vida.

domingo, 3 de marzo de 2024

LLENOS DEL FERVOR DE TU ESPÍRITU

no detenemos el paso.

Sedientos del rostro transfigurado,

mostrado en lo alto del monte,

sabemos que el desierto 

nos aporta la fiereza necesaria,

el rostro de pedernal,

el gesto noble y recio 

ante el enemigo burlón.

Si mordemos el polvo 

nos levantamos y reemprendemos 

el camino 

y aunque heridos y dolientes, 

el recuerdo de tus palabras 

y la luz de tu mirada 

grabada a fuego en nuestro iris 

nos lanza hacia adelante.