PALPITACIONES

jueves, 12 de noviembre de 2015

APASIONARSE

Apasionémonos con Jesucristo y su Iglesia. Una pasión,  fruto del amor  recibido de Dios,  que no es ciega sino lúcida. Es  la apuesta de la propia vida por la causa del Evangelio sabiendo que ni nuestro pecado ni los defectos e imperfecciones de la Iglesia  son nada en comparación con la  mirada de Jesucristo que llama y nos invita a seguir este camino apasionante.

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