PALPITACIONES

sábado, 13 de diciembre de 2014

Y DIOS SE HIZO COSA

Nuestro vivir y nuestra presencia en este mundo no es una casualidad. Es un don que hemos recibido.  Y como es un regalo maravilloso, no podemos consentir que nos absorban, nos impidan desarrollarnos  o nos condicionen de tal forma que nuestras actuaciones se produzcan en función de los intereses de los otros. Tenemos que vivir y convivir. La convivencia no es un adorno; es la manera humana de estar y de ser en el mundo. Esto implica respeto al otro y a su libertad. Sobrepasar los límites del otro es pegarle un mordisco a Dios que es en definitiva el garante de la libertad y de la vida de cada ser humano. Desgraciadamente cuando se trata al otro como una cosa se rompe la línea de la belleza y del bien y todo se vuelve infumable. Podríamos decir no solo que Dios se ha hecho humano sino incluso que se ha hecho cosa para rescatarnos de los abusos de los demás.

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