PALPITACIONES

martes, 20 de enero de 2015

UN SÁBADO, EL SÁBADO.

Y descansó Dios el día séptimo. Y de ese descanso arranca toda una legislación para proteger al hombre de los abusos del trabajo, de la productividad, para que vuelva su mirada a su Creador.  Y eso es bueno. Pero cuando la lupa es más grande que la mano que la dirige, malo. Cuando  el sábado se hace absoluto  en un sábado,  se sobrepasa el fin que se pretendía. Más importante que el descanso de Dios, es el Dios que descansa y nos invita a no cansarnos con aquello que tiene que ser descanso del alma.Venid a mi todos los que estáis cansados y agobiados y  yo os aliviaré

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